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En el primer paso la imagen de Cristo yacente dentro de la urna.

La talla fue encargada por el fundador de la Cofradía, Hernando de Pareja, al escultor Francisco de Villegas y fue realizada en 1624, con un coste de 1.400 reales.

Fue restaurada por un escultor genovés del Siglo XVIII. Es una obra de excelente calidad.

La Urna:

Antes de la urna actual, la Cofradía utilizaba para sus desfiles procesiones una de ébano y carey con aplicaciones de plata, cuyas andas y peanas se aprovecharon para la construcción de la actual. La citada urna era propiedad de don Juan Maroto, a quién se la adquirió la Cofradía el año 1844.

En la Junta de Gobierno celebrada el 30 de julio de 1848, el Vice-prioste don Valeriano Hortal planteó la necesidad de construir una Urna de plata que armonizase con la importancia de la Cofradía, acordándose convocar un concurso de diseño dotado con un premio de 640 reales de vellón para el elegido. En agosto de 1852 se resuelve el concurso a favor de un diseño de don Diego María del Valle, académico de número de la Academia de Bellas Artes de Cádiz y profesor de dibujo lineal de dicho centro, que recibe los 640 reales del premio más 143 reales para realizar un dibujo a tamaño natural que sirviese de modelo para la construcción.

La ejecución de la Urna se encarga a la Sociedad "Ramírez y Cardín", integrada por los plateros don Manuel Ramírez y don Pedro Cardín; disuelta esta Sociedad en 1856 se acuerda rescindir el contrato y establecer uno nuevo con don Manuel Ramírez Serrano, que habría de ser el constructor final de la obra.

Dado el elevado coste de la obra la Hermandad tuvo que sortear numerosas vicisitudes, acudiendo incluso a la emisión de acciones y renunciando a la salida procesional varios años con objeto de dedicar todos sus fondos a la conclusión de la Urna.

En 1859 se adquieren los cristales para la Urna a la Fábrica "La Céres" de  El Puerto de Santa María, por un precio de 8.000 reales de vellón.

En 1862 la Reina Isabel II visita Cádiz, con tal motivo se acondiciona el Palacio de la Aduana (hoy Palacio de la Diputación) como alojamiento. En dicho lugar se le preparó un Oratorio o Capilla en la que se colocaron las imágenes titulares de la Hermandad, incluida la Urna de plata, bastante adelantada en su construcción pero aun no concluida. Admirada la soberana por la grandeza de la obra manifestó su deseo de sufragar las piezas que faltaban para terminarla: la cruz y el ángel que remataban la urna, además de los cuatro faroles que la rodeaban; todo lo cual importaba 120.900 reales de vellón.

La Urna quedó prácticamente concluida en 1865, aunque algunos trabajos pendientes fueron realizados con posterioridad no sin ciertos problemas entre la Cofradía y el artista.

En marzo de 1957 la urna sufrió la rotura de algunos de sus cristales por desprendimiento de una gran piedra del almacén donde se guardaba en la parroquia de Santa Cruz, cristales que hubo que reponer urgentemente para poder desfilar en la Semana Santa del mismo año.

En 1977 y ante el estado de degradación de la Urna se realizó restauración de la misma en los talleres de Viuda de Villarreal. La restauración consistió en: ajuste general al encontrarse vencida; sustitución de pequeñas piezas que se habían perdido con el tiempo; soldadura general; pulido y montaje; y realizar en plata la parte baja de la urna, única parte que no era todavía de plata. El coste de la restauración fue de medio millón de pesetas.




Consultas y sugerencias